Hace unos años atrás la publicidad era algo bastante estructurado. Una empresa tenía un producto o quería realzar su imagen, por lo que recurría a los medios de comunicación masivos: radio, televisión y prensa escrita, con el fin de colocar un anuncio.

La idea era que el prominente consumidor se enterara de la existencia del producto mientras veía u oía su programa favorito o leía el periódico o una revista. Si la publicidad era buena, se lograría el objetivo de que el comprador fuera en busca del producto.

El problema se planteó cuando la publicidad se convirtió en algo casi homogéneo y el futuro comprador, comenzó a huir de ella. El famoso zapping fue el primer síntoma de alarma y hoy en día una de las técnicas que se usa para captar la atención del cliente, es el bombardeo, o sea saturar los espacios de publicidad (Internet, vallas, tv, radio, cine, espacios públicos, diarios, revistas y un larguísimo etc.)., pero este método tiene un gravísimo inconveniente y es el alto coste.

Además al estar expuesto a una cantidad tan enorme de propuestas de marcas y productos (unas 1500 cada día) el consumidor termina por filtrar inconscientemente la propaganda y hace algo así como una selección de los mensajes a los que se va a exponer.

Por esa razón ha surgido una alternativa mucho más accesible y económica, producto del ingenio y que apunta directamente a atraer la atención del consumidor de manera mucho más efectiva, esto se llama marketing de guerrillas.

Qué tiene de positivo y diferente

Básicamente es un conjunto de técnicas y estrategias basadas en la creatividad, el ingenio y el elemento sorpresa, que busca llegar al comprador de manera diferente, intentando atraer su atención y grabar en su memoria el mensaje publicitario, por medios no convencionales.

Este método surgió usando el esténcil (es una técnica que usa una plantilla con una forma interna o externa y se le tira pintura encima) y el graffiti, pero ha ido desarrollándose y actualmente se usan carteles, correos electrónicos, actores, etc.

Cuando una empresa se enfrenta a la organización de eventos del tipo marketing extremo, como suele llamarse también a este tipo de instrumento publicitario, no es necesario contar con presupuestos excesivos; lo que se necesita es tiempo, creatividad, esfuerzo y mucho ingenio con el objetivo de lograr ideas simples que generen una determinada expectación y llamen la atención.

Se trata de romper con lo tradicional, de encontrar la imagen o la idea apropiada que conjugue espectacularidad, emoción y un quiebre en la rutina diaria; si se logra, el usuario lo disfrutará, lo compartirá, lo comentará y de esa manera se logrará el objetivo del marketing de guerrilla, viralizar el mensaje.

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